Conocemos la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, con sede en Armilla
“Soy incapaz de tomarme un café con nadie. Como yo, no cuida nadie a mi marido. Sé que tengo que tomarme mi tiempo y confiar en dejarle al cuidado de otras personas, pero es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo”. Son palabras de Nieves Sánchez, presidenta de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple (AGDEM) y cuidadora de una persona afectada por la enfermedad. A pesar de que el diagnóstico médico les sorprendió en 1982, ella no se sintió cuidadora “como tal” hasta el año 2007. Y es que, según cuenta, “no te percatas de ese nuevo rol hasta que no se visualizan los daños que provoca esta patología, llamada por algunos ‘la enfermedad de las mentiras’, cuando lo ideal es tomar conciencia de ello cuanto antes, pues eso beneficia al enfermo y a quien le cuida”. Sus hijos le tienen “la guerra declarada pero, si me voy, siento que abandono a mi marido y a ellos no quiero involucrarlos en los cuidados”, afirma.
A Félix Bravo, también cuidador, voluntario y miembro de la junta directiva de AGDEM, no le llevó tanto tiempo este proceso de adaptación; la Esclerosis Múltiple ha ido dando a su esposa menos respiro. Pero el amor, el entendimiento y la complicidad han permitido a este entrañable matrimonio llevar la vida de la mano, con mucha normalidad y optimismo. “Nosotros alcanzamos un acuerdo y dijimos: yo voy donde tengas que ir, pero tú también me acompañas allá donde yo vaya”, subraya mientras deja ver una sonrisa de orgullo y explica que son “como una cápsula, que uno arrastra al otro”.
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